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Choco

(…) pero aunque tiene los pies bien puestos en la
tierra –en su tierra– y la cabeza alta y clara, es de
corazón de donde le brota su pintura.

Eliseo Diego

 

No hacen falta alas cuando el arte nace de bien dentro, entonces se es un auténtico artista, y a Eduardo Roca Salazar (Santiago de Cuba, 1949) le sobra el arte y la autenticidad. Su obra irrumpe con la misma fuerza y delicadeza que la de su espíritu. Desde hace casi medio siglo, sus creaciones han sobrecogido al público con esa fibra neo-expresionista que alimenta sus pinturas, grabados y dibujos.

La obra de Choco –speduónimo cariñoso con el que firma y es conocido el artista– tiene una savia enraizada en esta tierra y por ello brota con la efervescencia de lo cotidiano. Como en “El soplo de la vida”, el creador se convierte en emisor y receptor de la travesía diaria. Es por ello que en su mixtura de diminutos personajes, el artista realiza un retrato jocoso y teatral del acontecer diario. Desde muy tempramo, sus trabajos sobre “los millonarios” o los “hombres de mocha”, título de su primera exposición personal en 1976 en Galería Habana, reflejaban estas inquietudes artíticas. En esos primeros dibujos de fuertes contrastes, como en su pintura más reciente, está retratado el hombre común, ese de las multitudes, el personaje anónimo en la construcción de un gran relato. Al artista también le atormentan las preocupaciones existenciales del hombre. A las formas dinámicas de su pintura se yuxtaponen los rostros dubitativos de sus personajes. Su figuración proviene de una búsqueda interior, tal vez por ello resulta a veces de una desgarradora expresividad.

Choco, con los pies en la tierra, vuelve a sorprender con su figuración vibrante, las interminables texturas y colores que se entremezclan y se precipitan en sus lienzos. Nuevamente, aparecen sus incónicos rostros, la mujer africana trenzada, la virgen de regla, los tres juanes, el ojo que mira; pero ahora Choco ha puesto a dialogar sus formas más recientes con su imaginería devenida histórica. Las guinguido –imágenes de africanas arreglando su cabello que lo impresionaron durante su viaje a Angola– reaparecen bajo nuevas cromías y acompañadas de discretos dibujos a tinta china en los que emanan símbolos afrocubanos, cristianos, o simplemente intuitivas manchas de color.

A su arte lo dominan sinergias creativas inexplicables en las que su pintura se convierte en grabado y viceversa. Es que su universo como creador es tan amplio que hasta su propia obra se convierte en una excusa para la experiencia artística. Sin embargo, lo más insólito es descubrir vida propia e idependiente en cada uno de los trazos, ya sea en sus óleos o en sus colagrafías. Las vibraciones que nacen de sus telas nada tienen ver con el poderío de sus impresiones colagráficas, incluso cuando en ambas podemos soprender a una pareja abrazándose enérgicamente.

La maestría de su oficio le ha permitido continuar sus indagaciones en las volumetrías, mas se apropia ahora sin vehemencia del espacio en esa gran instalación de instrumentos musicales, a la entrada de la sala expositiva. Cada uno de los objetos escultóricos de madera están recubiertos de recortes colográficos que el artista ha selecciondo cuidadosamente. La simbiosis colorística y el empaste en los tonos es de una pefecta armonía visual. Nada extraña al espectador que no se escuchen notas de clarinetes o guitarras en la sala. La música en Choco emerge de la simpliciadad de su línea, de la pregnancia de sus colores, de los enigmáticos tejidos de sus piezas. Su concierto es música para los ojos, arpegios de texturas que se superponen.

Aun cuando su trabajo se encuentra casi siempre en una vorágine de experimentación, la necesidad de reescribir su entorno no abandona sus preocupaciones artísticas. Justo allí donde está el último de la cola o el equilibrista nace esa mirada pícara, extrovertida, esa esencia fundamental que lo caracteriza. Su pintura es una poesía del hombre, un canto que recorre a dos tiempos las preocupaciones más íntimas y la vida diaria.

Laura Arañó Arencibia, Curadora

 Nota: Usted puede encontrar obra del artista en éste sitio y una reseña profesional de su vida artística.

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